martes, 12 de noviembre de 2013

Hacer una cuerda tradicional o "Flemish"

Ludovico Einaudi nos pone un poquito de música

Cuando nos iniciamos en el tiro con arco, sea como actividad recreativa o como deporte de competición, prestamos poca o ninguna atención a la cuerda del arco, seguramente desbordados por la avalancha de datos que nos llegan y que debemos asimilar antes de pasar a aspectos más técnicos.  Lo más frecuente es que la persona que practica este deporte compre sus cuerdas ya terminadas sean éstas en versión "continua" o "sin fin" más propias de arco olímpico y confeccionadas en un solo hilo que va y viene repetidas veces de pala a pala o las tradicionales trenzadas, también llamadas "flemish", que se componen de varios hilos que se retuercen entre si para mantener la cohesión.  Lógicamente, no siempre encontramos la cuerda deseada, aquella que entendemos como la más adecuada para nuestro arco, por material, número de hilos o incluso...color.
Un servidor, como tantos,  se servía de las cuerdas comerciales hasta tropezar con un problema serio.  Un buen día me hice el ánimo de adquirir un arco de un tipo que no se ven demasiados en nuestro pais, un arco hungaro, que casi todo el mundo confunde con el modelo mongol, del que deriva con toda seguridad.  



 Este tipo de arco, por las caracteristicas de la inserción de la cuerda en los tips de las palas, en cuyo extremo se rematan con unas ...llamemosles "palancas" (no existe palabra en nuestro idioma para esto), necesita una gaza bastante más grande que las que hacemos en las cuerdas para arcos recurvados o longbows, así que no tenía más remedio que pedirlas al fabricante.....en Hungría. Por cierto, el nombre más aceptado (arabe) de estas piezas de madera es "siyah" (léase "siyaj").   Se daba la circunstancia que tras el deterioro de la cuerda que vino con el arco pedí un par más al fabricante. Evidentemente, los portes las encarecieron bastante y llegaron un par de cuerdas de una calidad pésima, lo cual quedó evidenciado tras partir ambas en sendos tiros, una por una gaza y la otra por el centro.....ambas roturas coincidentes con el demencial forrado ( o serving) de nylon con el que venían. Un desastre. Así pues, o pedia nuevamente cuerdas malisimas a Hungria con las perspectivas fácilmente imaginables o aprendía a hacerlas yo mismo en materiales de calidad.  La cosa estaba clara. Era mi ocasión de dar salida a una inquietud antígua que iba posponiendo, pero a la fuerza ahorcan y de esta no pasaba.

Por suerte, tenía a mano a personas que saben muchisimo acerca del tema y que tuvieron la gentileza de atender mi petición y enseñarme a fabricarme mis propias cuerdas. Gracias Juan por enseñarme a trenzar una cuerda, gracias Miguel por enseñarme a hacer un forro en condiciones.  Me propongo dejar constancia de mis limitados conocimientos acerca del tema en este texto para que al menos quien tenga curiosidad acerca del tema pueda satisfacerla de alguna manera. Si alguien se anima a probar a hacer una cuerda con mis instrucciones consideraré este tiempo como bien empleado.

La cuerda Flemish

Hasta donde yo conozco, como mencioné al principio y voy a repetir, existen dos tipos básicos de cuerda, la "sin fin" usada sobre todo en arcos recurvados olimpicos así como en modalidad estandar y también en arco clásico (desnudo) y la tradicional trenzada que suele usarse en tiro con arco tradicional. La primera es básicamente un solo hilo que va de tip a tip de las palas tantas veces como hilos queramos que tenga la cuerda, posteriormente forrados los extremos que conforman las gazas y el serving central de dicha cuerda.   El otro tipo, que es el que quisiera tratar en este post, es la llamada cuerda tradicional trenzada, también denominada Flemish, procedente de la tradición arquera medieval. Actualmente disponemos de bobinas de fibras sintéticas muy resistentes que parecen interminables (hasta que se terminan... obvio ¿verdad?) que nos ponen las cosas más fáciles, pero en tiempos medievales había que hacer uso de materiales como el cáñamo o la crin de caballo, por poner un par de ejemplos, los cuales, dada su más que limitada longitud, obligaba a entretejerlos retorciendolos entre si hasta alcanzar la longitud y el grosor requerido.   Los turcos eran más refinados, y al menos quien podía pagarlas, disponía de cuerdas de seda, casi indestructibles.  Curiosamente, a pesar de tener una bobina con muchos metros de material...nosotros vamos a trocearlo. Paradojas del destino, y es que por llevar la contra, lo que haga falta.
Y tu que estás leyendo esto te preguntarás..."¿Y para que demonios se trocea?", y yo contesto...."Para que la cuerda tenga las características de las cuerdas tradicionales, entre ellas, un agradable efecto muelle al tirar que hace más agradable la suelta y hace que las palas sufran menos en cada tiro.....además de su aspecto".

Y empezamos con la explicación...no te pegues un tiro en la boca, que es más fácil de lo que parecerá en breve. Este tipo de cuerda requiere de un bastidor especial sobre el que ir  distribuyendo el desarrollo de la cuerda que posteriormente trocearemos.

DIBUJO Y MEDIDAS DEL BASTIDOR
A pesar de que mi intención es desarrollar aqui la forma en que se elabora una cuerda tradicional, me gustaria remitirme a la web de Josep Barceló, concretamente a "bricolage arquero", donde hay fotos y gráficos que yo no añadiré a esta entrada por innecesarias estando éstas en el enlace que añadiré bajo estas lineas y que de tanta ayuda me sirvieron cuando empezaba a aprender lo poco que actualmente sé de cuerdas. Me gustaria que esta entrada y el enlace al que os remito se complementasen para facilitar la comprensión del proceso.

http://www.arcobosque.com/brico08.htm



En este dibujo muestro las medidas (pasadas a milimetros, por eso de lo molesto de las pulgadas) en color rojo. Se trata de un tablero en el que hay unos clavos separados por grupos; los de arriba, numerados del 0 al 11 nos determinan el número de hilos que tendrá cada mazo de los dos que han de hacerse. Los de la hilera central determinan la longitud de la cuerda en pulgadas y tan sólo usaremos el que se corresponda con la medida que necesitemos. Por fín, los dos de abajo son los que soportan el giro de la vuelta al desenrrollar el hilo del carrete.
Lo primero que hemos de tener en cuenta es que las medidas que aparecen en este bastidor no contemplan (por experiencia propia) los futuros e inevitables estiramientos de la cuerda. Este aspecto es poco relevante si se trata de materiales como el Fast Flite, con muy bajo coeficiente de estiramiento, pero si usamos Dacrón, cualquier cuerda estirará de una a dos pulgadas que tendremos que compensar aumentando el numero de vueltas de la cuerda acabada o haciendola una pulgada más corta en espera de que al estirar quede a nuestra medida.
El procedimiento que vamos a explicar ahora ha de hacerse dos veces, y recomiendo que se haga cada una de esas dos veces con hilo de diferente color para que al montar la cuerda identifiquemos cada cabo con facilidad. Lo que tratamos de conseguir es lo que muestro en este dibujo:

grafico 1


Para empezar, lo primero es conocer la longitud de la cuerda que hay que confeccionar, para lo cual, hay que saber la longitud del arco. De no ser asi, se puede medir como se detalla abajo.


grafico  2

Además de este procedimiento del dibujo, la otra forma de medir la longitud del arco es medir de tip a tip por el exterior de las palas, ciñendo la cinta métrica a los contornos del arco, en lugar de caer recta.
Conocida la longitud de la cuerda, pasamos a poner la cuerda en el bastidor tal como sigue, teniendo en cuenta que cada uno de los dos grupos de hilos (por ejemplo uno de cada color), habrá de tener la mitad de hilos que la cuerda terminada, esto deberia resultar evidente. Pero,  ¿cómo puedo saber cuantos hilos debe tener mi cuerda?  En mi caso, uso Dacron aunque actualmente casi todos los arcos viene con los tips reforzados para aguantar el seco tirón del Fast Flite. Se estima una resistencia de 10 libras de fuerza por hilo de Dacron, pero imaginemos un arco de 50 libras....¿sólo 5 hilos? resultaría una cuerda extremadamente fina y estaríamos en los límites de resistencia, así que para tener un amnplio margen de seguridad ( y para que los culatines de las flechas puedan pinzar en la cuerda, que todo hay que verlo...) aumentaremos el número de hilos según estas indicaciones puramente orientativas.


Libras de potencia REALES       Cantidad recomendada de hilos

20 - 30      ............................................ 8
25 - 35   ..............................................10 / 12
35 - 45   ..............................................12 / 14
45 - 55   ..............................................14 / 16
55 - 70    .............................................16 / 18

Es el momento de empezar la cuerda  y lo haremos como digo creando un mazo de un color, que luego repetiremos de nuevo con otro color (si se hace con un color distinto es más fácil trenzar luego la cuerda, pero evidentemente no hay ningún problema si se hace con el mismo color).

Supongamos que deseamos hacer una cuerda de 14 hilos y de 60" de largo.

Gráfico 3

Iniciamos atando el cabo al primer clavo de la izquierda (linea 0) y vamos llevandolo por su paralelo de la misma linea y girando hacia el clavo B, donde gira y sube hasta el clavo que marca la cuerda de 60 ". De nuevo gira hacia el clavo A y sube hasta el clavo 1, que ya corresponderá al hilo número 1 de la cuerda. Seguimos hacia el 1 paralelo y de nuevo repetimos hacia abajo...B, 60", A y hacia el clavo de la linea 2...derecha y abajo de nuevo. Esto se hace hasta alcanzar el clavo de la linea 7 (correspondiente al hilo Número 7 (ya tenemos media cuerda). Ahora cortamos por la linea roja....si, cortamos. Ahora retiramos con cuidado el hilo del bastidor, y obtenemos uno de los dos mazos de hilos como se muestra en el gráfico número 1.
Repetimos con el segundo color y ya tenemos la base de la cuerda lista para empezar a trenzar.

Una vez tengamos los dos grupos de hilos recomiendo encerar generosamente cada grupo con cera para cuerdas. A pesar de que el hilo ya viene con una cierta cantidad de cera a la hora de hacer la cuerda es conveniente ser generosos con dicho producto para que la manipulación sea más fácil al lograr que los hilos se mantengan juntos.
Ahora explicaré el proceso que se sigue para hacer las gazas.
Gráfico 4
Gráfico 5
Gráfico 6
Como se aprecia en el gráfico 4 , medimos 18 cm. del extremo de cada color y a partir de ese punto, vamos retorciendo cada color de cuerda en sentido de las agujas del reloj (A), retorciendolas despues juntas en sentido contrario (B), es decir, según los colores representados, retorcemos  la cuerda verde hacia adelante y junto a la roja las retorcemos hacia atrás. Ahora se retuerce la roja, y junto a la verde, una vuelta hacia atrás...así sucesivamente hasta completar 5 cm. como queda plasmado en el gráfico 5.

En el gráfico 6 se vé como el cabo vuelve sobre si mismo hacia atrás y cada extremo se une a su color.

Y para que se pueda ver en vivo y en movimiento, añadiré una secuencia de videos explicativos que espero que puedan aclarar un poco todo esto.

Video 1     Video 2      Video 3    Video 4      Video 5       Video 6        Video 7 

Vistos los videos, lo que resta es la experiencia y la habilidad que se debe adquirir en cada uno de los pasos de este proceso para que las cuerdas nos salgan según lo previsto.  Animo, que nadie nace enseñado.....

viernes, 23 de agosto de 2013

Flechas silbadoras

Una vez más...con música

Desde tiempo inmemorial, el uso del arco ha sido especialmente valorado y cuidado en la práctica totalidad de los paises asiáticos y ello generó un alto grado de desarrollo y sofisticación que en Europa no se podía ni imaginar. Tanto en las flechas europeas como en las asiáticas encontramos una gran variedad de tipos de punta, algunas de las cuales tan sólo tenían una finalidad decorativa y muchas otras un uso práctico. Entre estos usos, en oriente se desarrollaron varios diseños de puntas bulbosas y huecas que al volar y circular el aire por su interior emitían un sonido que variaba en función de a construcción de esa punta, es decir, su tamaño y forma, el tamaño de los orificios que permitían la circulación del aire y, desde luego, la potencia del arco con que eran disparadas. A día de hoy no tengo constancia del uso de este tipo de puntas en Europa. Estas flechas eran usadas básicamente para transmitir órdenes en un campo de batalla, pero en Japón, por ejemplo, eran usadas antes del inicio de una batalla a modo de desafío personal entre samurais de los ejércitos enfrentados, dando así comienzo a la lucha. Además, el sonido que emite la flecha es contemplado en Japón como una especie de trampa para los "kami" (espiritus) negativos y un aviso a los positivos para que se pongan del lado de los participantes en el ritual, siendo frecuente que se disparen por un nacimiento.


A buen seguro buscando en la red encontrarás información acerca de lo que acabo de escribir así que para no redundar en una información que tampoco parece que pueda ser demasiado extensa, quisiera mostrar en esta entrada la forma en la que he logrado construir flechas silbadoras con dos métodos distintos, el primero de ellos, vaciando una nuez y en segundo lugar una sencilla pelota de ping pong. Lógicamente, al tratarse de materiales extremadamente frágiles, lo más probable es que tras el primer disparo se rompan, pero eso también les pasaba a los que las inventaron. Si tiramos contra un parapeto, su destrucción está garantizada, y si tiramos al aire (algo que debe estar tremendamente controlado y observando medidas estrictas de seguridad que nos aseguren que la flecha no va a caer donde no deba) la flecha caerá de punta al suelo con lo cual, si la flecha atraviesa totalmente el "bulbo" resonador, tendremos opciones de recuperarla, al ser la punta de la flecha la que recibe el impacto inicial. Sólo añadir que la punta silbadora debe quedar por delante de nuestra mano de arco al tensar (ver el video del final) , ya que de no ser así, golpearía en su salida contra la mano con las consecuencias que todos podemos imaginar, así que es mejor usar una flecha larga. Y como siempre he pensado que una imagen vale más que mil palabras, lo mejor será que sigas esta serie de fotos con su pequeña explicación.

 Usando una nuez

 Se abre la nuez en dos mitades y se vacia por dentro lo mejor posible. Con una broca pequeña para madera se practica en la parte superior de cada mitad un pequeño taladro (recomiendo hacerlo a baja velocidad) que poco a poco agrandaremos hacia adelante tumbando la taladradora. Posteriormente, sirviendonos de alguna cuchilla, lima o el mismo taladro agrandamos el orificio de manera que la entrada de aire quede orientada hacia adelante. Posteriormente, pegamos con cola para madera las dos mitades perforadas y cuando consolide la unión, agujereamos la trasera para que el vástago de la flecha pueda introducirse en la nuez.





















 









 Usando una pelota de ping pong



En este caso debemos trazar la linea del "ecuador" de la pelota (algunas de baja calidad mantienen la rebaba de la junta del molde y la usamos de referencia). Esa linea divisoria, será la base de tres triangulos que apuntarán hacia el eje de la pelota y que tendremos que cortar con una cuchilla muy afilada. Es importante saber que si los orificios de entrada son muy pequeños apenas se escuchará el silbido y que si son excesivamente grandes el aire se escapará con demasiada facilidad y no sonará. Recomiendo el tamaño de las fotos.

Y aqui la demostracion de lo anterior.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Picando vainas

¿Un poquito de música?

Picando vainas. Mi cumpleaños y picando vainas, maldita sea.
Allá por el año 1983 (uf....qué lejos me queda eso ahora) me incorporé a filas en nuestro muy glorioso Ejercito del Aire donde, tras un par de meses como recluta sin derecho a la vida, esperaba jurar bandera y pasar a ser, en palabras de un subteniente gallego con muy mala leche, ni más ni menos que "tropa de choque, guardia y custodia de aeródromo". Cágate lorito. Rimbombante forma de calificar un año por delante de escoba y fregona, de ser el chico "oyevés" de los recados de los más variopintos individuos con galones o estrellas. No sabíamos disparar, eso si, barríamos que daba gloria, oiga. Así es como alzamos el vuelo sobre el alto cielo, como rezaba nuestro himno.
Y correr....muuuucho correr. Correr en instrucción, correr en entrenamiento físico, correr para comer, correr para formar, correr para las clases teóricas, correr para ducharse, correr como castigo por ser malos y ruines. Así que...en caso de guerra ¿cual era el plan?



Los romanos ya sabían que un ejército ocioso es una bomba de relojería, y por ello en tiempos de paz se utilizaba a las legiones disponibles para la realización de obras de ingeniería que todavía hoy nos asombran. Y sin divagar más...hallábame yo sentado en el suelo martillo en mano junto a una caja de madera que contenía un buen numero de vainas (casquillos de bala para los profanos) que aquella misma mañana habían sido escupidas por las ventanas de expulsión de los fusiles en prácticas de tiro con la relevante misión de aplastar dichas vainas y devolverlas a su caja. Aquél obsequio fue producto de un arresto propiciado por obra y gracia de un dedo de mi mano que no quedaba lo suficientemente pegado al resto de dedos en el saludo. Y eso lo ven tipos que mientras te gritan hacen que cambies de color al verde pálido del pestazo a alcohol de su aliento. Pocos galones en la manga y mucho alcohol en sangre...lo habitual.  Aquella actividad me parecía otra más de las muchas estupideces que allí vi y aprendí.
"Debe ser para que ocupen menos sitio en la caja" pensé yo, ilusamente. Pardillo de mí, se me ocurrió preguntarle al sargentillo que nos había impuesto semejante labor por la utilidad de aquello. Lo épico de la respuesta hizo que la grabase en mármol en mi sesera: "Para que no las aproveche el enemigo"...Ole, óle y óle.
"Tengo que salir de aquí" -  pensé, pero sólo lo logré tras cumplimentar mis preceptivos quince meses de servicio, que se le va a hacer.
Evidentemente, éramos las legiones ociosas que había que mantener ocupadas y a aquel chusquero bigotón se le ocurrió aquello del martillo. Punto pelota.
Foto furtiva en uno de los pajaros en el hangar.

Pero si hay tarados, también encontré el contrapunto. Al día siguiente, un capitán de avión de caza nos dejó claro que aquello de "ocupar el tiempo libre" se podía ver desde ópticas diferentes. Aquel tipo, un oficial bajito, joven, con una calvicie incipiente y de trato amable nos llevó al grupo de arrestados a las pistas, para ver como despegaban los cazas en vuelos nocturnos en el momento en que la tarde comienza a convertirse en noche. Sencillamente impresionante. A una distancia que me pareció corta en extremo, rodaban a toda velocidad ante nuestros ojos los cazas que despegaban con un ruido que pulverizaba los tímpanos, dejando tras de sí una llamarada de color identificativo para cada piloto gracias a un aditivo que los chicos de combustibles añadían al queroseno. No exagero si digo que todos estábamos alucinados. Aquel tipo nos hizo un regalo aquella tarde, un espectáculo que no se olvida y, en contrapunto al odio que despertó en nosotros el sargento "picavainas", esa tarde creo que todos nos sentimos orgullosos de formar parte de aquella maravilla, aunque fuese con una escoba en la mano.
Aquella tarde-noche, todos nosotros volamos tras las estelas de fuego de colores de un avión de caza.