lunes, 17 de enero de 2011

LOS ELEFANTES EN LA GUERRA

La música acompaña 

El elefante es el único animal usado por el ser humano como combatiente real, al menos en gran escala, sobre todo si consideramos que el caballo es un mero medio de  transporte a la batalla. Hay que hacer una excepción con los grandes mastines de guerra empleados por los españoles en la conquista de América, a los que entrenaban para dar caza a los indios, los cuales les tenían terror, aunque nunca fueron determinantes en el resultado de ninguna batalla importante. Como digo, los elefantes, capturados y adiestrados se entrenaban para luchar, y desde luego resultaban muy efectivos.

Existen dos especies de elefantes, el elefante indio (muy usado en la antiguedad por su versatilidad) y el africano, éste último con dos subespecies, el elefante de sabana , el más grande de los paquidermos actuales y el de bosque o norteafricano de tamaño muy inferior, el cual ha desaparecido del norte de África y actualmente está confinado en pequeños grupos en zonas de africa central y occidental.
Dado que el enorme elefante de sabana es indomesticable, las antíguas culturas del Mediterráneo hicieron uso en sus guerras del elefante de bosque, la especie de menor envergadura existente, lo cual les llevó al borde de la extinción. Por lo general,  se usaban machos, más grandes que las hembras, más agresivos y con colmillos mayores, por razones obvias.
El elefante es un animal de naturaleza pacífica, pero convenientemente adiestrado se convierte en una máquina de guerra terrorífica. De su adiestramiento y cuidados se encargaba su conductor el "howdah" o "mahout", persona con la que el animal creaba un vinculo casi indestructible, dandose casos de mahouts muertos en combate cuyo cadaver era recuperado por el animal y defendido hasta la muerte, incluso algunos animales llegaban a morir de inanición al rechazar toda comida que no proviniese de su difunto conductor.

Los elefantes fueron ampliamente usados en acciónes militares en el subcontinente indio desde 1.000 años antes de nuestra era. Lentamente fueron desplazando, aunque nunca totalmente, el uso del carro de guerra, ya que los nobles preferían montar en los elefantes al sentirse más protegidos y fuera del alcance del enemigo. Hasta el siglo XVIII de nuestra era, estos animales jugaron un papel fundamental en los conflictos bélicos en esa parte del mundo al formar parte de los ejercitos de los gobernantes de la zona, los cuales depositaban sus esperanzas de victoria en su cuerpo de elefantes.
Los cronistas de la época no hacen mención alguna a torretas en el lomo del animal ni tampoco existen evidencias artísticas alusivas al uso de éstas.
La "tripulación" variaba entre dos y 4 hombres incluyendo al conductor, el cual en ocasiones también estaba armado, aunque por lo general, su única herramienta era una garfio con el que dirigía los movimientos del elefante, llamado "ankusha". Lo habitual era que el elefante se usase como plataforma móvil para arqueros, a pesar de que no era infrecuente el uso de jabalinas. Los arcos típicos de la zona eran por lo general de caña de bambú, muy largos y potentes.
Noble Indio con elefante parcialmente protegido con armadura

Grupo de arqueros sobre elefante.

Alejandro Magno, en su marcha de conquista por el imperio persa, se enfrentó en el año 331 a. de C. con el ejército del rey persa Darío en la batalla de Gaugamela. Tras su victoria,  se quedó con un botín de 15 elefantes que iban montados por indios al servicio del rey persa. Vencida y ocupada Persia, las tropas macedónias continuaron su marcha de conquista hasta los límites con la India. Allí, a orillas del rio Hidaspes, le esperaba el rey Porus con un ejército que contaba con no menos de 200 elefantes.
El ataque de vanguardia de Alejandro fué rechazado; pero una maniobra de flanco llevó a la confusión a las líneas enemigas y fueron matados más de 100 elefantes y unos 80 apresados. Porus, derrotado y herido, huyó, pero al final se vió perseguido y obligado a rendirse. Porus fué tratado como el rey que era por su vencedor y desde entonces los elefantes pasaron a formar parte del ejército de Alejandro. Una unidad de 16 elefantes era llamada "elefantarquia", su jefe "elefantarca" y el soldado que cuidaba de uno o varios animales "elefantario".

Elefante de guerra seléucida. Seleuco fué uno de los generales de Alejandro.
No podemos dejar de mencionar el uso de elefantes en los escenarios bélicos de las culturas clásicas occidentales. Desde los empleados por los generales de Alejandro que se repartieron su imperio a su muerte - los cuales se enfrentaron entre ellos a menudo - , hasta los usados por Anibal el Cartaginés contra Roma.
Como dato curioso, podemos añadir que los romanos en su cerco a Numancia, trataron de aterrorizar a los celtíberos con elefantes. Un hondero acertó en el ojo a uno de estos paquidermos, el cual enloquecido de dolor, se lanzó contra las filas romanas causando estragos, creando una confusión que fué aprovechada por los numantinos para efectuar una salida que resultó devastadora para los romanos, aunque a la larga, la ciudad, como sabemos, fué tomada tras el suicidio masivo de sus habitantes.
Los numantinos tras descubrir que el elefante no era una bestia invencible.

El uso de elefantes en los conflictos de nuestro entorno geográfico resultó diferente del presentado en Asia. Como es sabido, el uso del arco no era frecuente, así que los elefantes eran dotados de castilletes en su lomo desde los cuales, los combatientes armados de venablos y largas picas hostigaban a las tropas enemigas. Realmente, se buscaba más el efecto "terror" en la carga masiva de estos animales que la causa real de bajas en las filas enemigas. El secreto era desorganizar al enemigo.

Legionarios romanos enfrentandose a un elefante de guerra cartaginés

Por último, podemos mencionar que en tanto que en Europa como en Oriente Medio el uso de elefantes desapareció al principio de nuestra era, en Asia se mantuvo muchos siglos, aunque al aparecer las armas de fuego, el arco fué rápidamente sustituido por éstas, llegando incluso a montarse pequeños cañones a lomos de los elefantes , lo cual pudieron constatar los conquistadores británicos en el siglo XVIII.

Pintura del siglo XVIII. El elefante usa su trompa y colmillos como armas contra el jinete.

domingo, 2 de enero de 2011

EL SOLENARION

Algo para escuchar mientras lees. 

UNA PEQUEÑA INTRODUCCION 


Imperio bizantino es el término historiográfico utilizado desde el siglo XVIII para referirse al Imperio romano de Oriente en la Edad Media. La capital de este Imperio cristiano se encontraba en Constantinopla(actual Estambul), de cuyo nombre antiguo, Bizancio, fue creado el término Imperio bizantino por la erudición ilustrada de los siglos XVII y XVIII.
En tanto que es la continuación de la parte oriental del Imperio romano, su transformación en una entidad cultural diferente de Occidente puede verse como un proceso que se inició cuando el Emperador Constantino I el grande trasladó la capital a la antigua Bizancio (que entonces rebautizó como Nueva Roma, y más tarde se denominaría Constantinopla); continuó con la escisión definitiva del Imperio romano en dos partes tras la muerte de Teodosio, en 395, y la posterior desaparición, en 476, del Imperio Romano de Occidente; y alcanzó su culminación durante el siglo VII, bajo el emperador Heraclio I, con cuyas reformas (sobre todo, la reorganización del ejército y la adopción del griego como lengua oficial), el Imperio adquirió un carácter marcadamente diferente al del viejo Imperio romano.
Algunos académicos, como Theodor Mommsen, afirman que hasta Heraclio existió el Imperio romano de Oriente y después de este emperador hubo el Imperio Bizantino, que duró hasta 1453. En efecto, Heraclio abandonó el antiguo título imperial de «Augusto» y poco después fue llamado basileus (palabra griega que significa 'rey' o 'emperador'), título que los gobernantes bizantinos llevarían hasta el final del Imperio. También reemplazó el latín por el griego como lengua administrativa en 620 y, después de su reinado, el Imperio bizantino tuvo un marcado carácter helénico.
A lo largo de su dilatada historia, el Imperio bizantino sufrió numerosos reveses y pérdidas de territorio, pese a lo cual continuó siendo una importante potencia militar y económica en Europa, Oriente Próximo y el Mediterráneo oriental durante la mayor parte de la Edad Media. Tras una última recuperación de su pasado poder durante la época de la dinastía Comneno, en el siglo XII, el Imperio comenzó una prolongada decadencia que culminó con la toma de Constantinopla y la conquista del resto de los territorios bajo dominio bizantino por los turcos, en el siglo XV.
Durante su milenio de existencia, el Imperio fue un bastión del cristianismo, y protegió a Europa Occidental del avance del Islam. Fue uno de los principales centros comerciales del mundo, estableciendo una moneda de oro estable que circuló por toda el área mediterránea. Influyó de modo determinante en las leyes, los sistemas políticos y las costumbres de gran parte de Europa y de Oriente Medio, y gracias a él se conservaron y transmitieron muchas de las obras literarias y científicas del mundo clásico y de otras culturas.
Caballeria e infante pesados bizantinos

EL SOLENARION

Los tratados militares bizantinos son difíciles de interpretar por gente poco experta, especialmente en lo relativo a la terminología, que suele ser muy específica y poco clara. El término SOLENARION ha sido una de esas palabras que ha llevado a confusión, siendo relacionada insistentemente con la ballesta, cuando realmente se trataba de una guía para disparar flechas extremadamente cortas con un arco normal.
La primera mención que encontramos acerca del Solenarión está reflejada en el "Strategikon de Mauricio", escrito hacia finales del siglo VI. En este manual se recomienda que la infantería ligera lleve escudos pequeños y un arco con un carcaj con entre 30 y 40 flechas. Asímismo, llevarán un Solenarión de madera y un carcaj con dardos cortos, a los que por su tamaño llamaban "muiais"  (ratones).
El uso de estas guías también se dió en otros lugares. Turcos y árabes lo usaron y le llamaban "majra", y era prácticamente igual al bizantino. Asímismo, era conocido y usado en lugares tan lejanos como Corea.
Pero, ¿qué sentido tenía usar estos dardos tan cortos con un arco normal? Pensemos que se trata de una práctica de riesgo al alcance de usuarios expertos, ya que existe un peligro real de que el dardo impacte en el antebrazo, muñeca o mano de arco del tirador si el tiro es defectuoso...
Colocando el dardo en la guía


 Existen varios factores que recomendaban su uso. En el tiempo en que aparece este dispositivo, se generaliza el concepto de "Catafracto" (caballería fuertemente acorazada, tanto jinete como animal) y el uso de flechas convencionales es casi inutil contra ellos. La física hace que estos dardos abandonen el arco con una mayor velocidad inicial y que su vuelo, al ser cortos, sea más recto y estable por ser menos flexibles. El impacto debía ser tremendo. Además, el coste de producción de dichos dardos debió de ser menor.

Por otro lado,  en un combate las flechas que llegan al enemigo pueden ser reutilizadas contra el que préviamente las mandó, no sucediendo así con estos dardos, a no ser que se disponga de una guía al efecto. A continuación, pongo un vídeo de youtube en el que se puede ver su uso.. Yo por mi parte me abstendré de construirme uno a pesar de su sencillez. No tengo ningúnas ganas de lastimarme.